Si has leído las tres primeras palabras casi cantando, eres de los míos. Que complicado va a ser que atiendas ahora a este post cuando tienes en la cabeza la canción de Dragonball.
Si durante algunas clases hemos estado jugando a congelar el agua, a experimentar en los bodegones que hacíamos y fomentar la creatividad, pues ahora ya hemos ido un pasito más lejos, Toca congelar agua y fuego.
Y para ello, que mejor que unos cuantos predispuestos, una burriqueta, un par de planchas de metacrilato, vaso, Nestea, liquido inflamable, luces y mucha actitud y cooperación.
Debido a la complejidad y peligrosidad en esta ocasión trabajamos con un espacio mucho más grande en la U que conformamos con la pared con fondo negro y los laterales.
Respecto a las luces, fuimos probando distintas opciones a lo largo de la sesión. Básicamente usamos 2 flashes sincronizados, situados en las esquinas y que tratábamos de hacer saltan manualmente al tiempo que otro compañero tiraba los hielos para provocar las salpicaduras y otro realizaba la fotografía. Y todo ello, justo después que otra persona encendiera el liquido inflamable.
Realizamos diversas pruebas como dejar los flashes como luz de fondo y hacerlos saltar, o hacer uso de la zapata que sincroniza el disparo. Esto último no siempre es posible ya que no todas las cámaras soportan la zapata.

Esos montajes y materiales conllevan mucho tiempo, lo que hace que la sesiones se puedan hacer cortas en cuanto a número de fotos realizadas, pero la verdad es que son tan espectaculares y tan inmersiva la preparación, que poco importa volver a casa con una decena de fotos.
El resultado inicialmente distó mucho de lo que podría estar en nuestras cabeza, pero es cuestión de tiempo, y experiencia conseguirlo.

Todavía quedaban ganas y un poco de tiempo cuando se acabó el líquido inflamable. Así que empezamos también a jugar como componente de fuego con bengalas.
Esto sin duda facilitó mucho la organización y nos permitió acercarnos mucho más a la idea, ya que teníamos más tiempo a la hora de seleccionar tiempo de exposición, apertura, etc… Sin duda la foto que dejo a continuación es de la que más orgulloso estoy de la sesión de esta semana.

Por último. No soy muy aficionado a revelar o hacer edición de fotografía, pero en esta ocasión viendo que el resultado no era acorde a nuestras pretensiones y la dificultad de hacer estas fotos, me animé a revelar un poco la fotografía haciendo uso del NX Studio de Nikon. Os dejo el antes y el después.
Antes

Después
































